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Nuestros Pastores

Arturo y Paty Delgado
Pastores del Centro Familiar Cristiano Agape
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| Carta Pastoral Septiembre 2009 | | Imprimir | |
| Escrito por Administrador | |
| miércoles, 11 de noviembre de 2009 | |
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La Carta Pastoral Septiembre 2009
Sundland Park Casino Estimados amigos
Ayer nos llevaron a comer a un restaurante ubicado en el Sunland Park Casino llamado “Ventanas”, allí la comida es un Buffet muy económico donde uno come todo lo que pueda de lo que más le gusta (que nunca desprecien un buffet especialmente en tiempos de crisis). El restaurant es familiar así que nos fuimos todos invitados por la tía Nancy (a la gorra ni quien le corra), allí comimos como si fuera la última vez o si estuviéramos preparándonos para salir a un viaje misionero, de esos que uno no sabe si va a comer o no y hay que llevar reservas.
Felices y disfrutando los postres nos quedamos hasta que cerraron el restaurante, al salir se nos ocurrió a mí y mis hijos mayores (19 y 23 años) conocer el interior del casino solo por curiosidad, afortunada o lamentablemente a ellos no los dejaron entrar, así que fui solo. Unos cuantos minutos paseando entre los pasillos que forman las máquinas de juegos fueron suficientes para darme cuenta de algo: ¡Nadie sonreía!
El lugar estaba atiborrado de personas Senior Citizen (así les llaman a las personas de la tercera edad en los Estados Unidos), embelesados mirando las pantallas llenas de íconos que dan vueltas o juegan en diferentes juegos. Poca gente hablaba, incluso los que tenían compañía no platicaban con ellos. A pesar del ruido festivo que allí se maneja nadie sonreía.
Al salir pregunté al guardia de la puerta: Si este era un lugar de diversión ¿Porqué nadie sonreía? Y entonces fue él el primero que sonrió. De hecho fue más que una sonrisa pagada de un empleado aburrido y cansado, se echó a reír con ganas de tal manera que no podía responder a mi pregunta, especialmente cuando se la hice por segunda vez.
Todo esto me lleva a meditar acerca de cómo nos mira la gente a los cristianos, yo creo que a veces nos parecemos a los jugadores del casino al mirar las pantallas: reflexivos y serios. Sinceramente no veo porque gastan su dinero en algo que no les divierte ni les alegra el corazón, pero ahí siguen. Así son muchos cristianos, son personas que hacen todas las cosas correctas y aceptables, pero a la vez viven amargados.
Hay creyentes que va a la congregación, son fieles en sus diezmos, viven vidas honestas, son trabajadores, íntegros, servidores, etc. Pero no muestran ni un gramo de felicidad, ni siquiera saber que hacen bien las cosas les arranca una sonrisa.
Ser cristiano no es una diversión, mucho menos en situaciones en donde sostener la fe es una condición de alto riesgo. Ser cristiano tampoco es un entretenimiento para abatir el aburrimiento, no es un paseo por un parque de diversiones, ni es un estilo de vida que se pone de moda. Ser cristiano bíblico es la forma de vivir de todos aquellos que han sido transformados por el evangelio y el poder del Espíritu Santo en sus vidas.
Esta clase de vida experimenta una relación con Dios que no puede ser fingida por asistir a la iglesia y portarse moralmente correcto, tampoco es simplemente sonreír, como tampoco ser serio de rostro y temperamento significa que nos parecemos a Jesús. Ser cristiano es vivir en coherencia al estándar del evangelio: Jesucristo.
Siempre pensamos que hay más risas en los centros de diversión populares y que en la iglesia somos muy serios. No siempre es así, el casino es un lugar lleno de luz y sonido y también lleno de caras largas y silenciosas que mirar escurrirse sus ingresos. Que los cristianos podamos sonreír aunque no tengamos tanta luz ni tanto lujo, sino que tenemos al Hijo y ese es nuestro gran tesoro.
Arturo Delgado T. |
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